El precio de la IA en la industria de la moda se mide en más que billetes.
No es ningún misterio que la Inteligencia artificial (IA) se ha hecho más presente en el mundo laboral, y mientras otros debaten sobre sus ventajas y desventajas a nivel cognitivo, parece que miramos a otro lado en cuanto a la industria textil.
Sin embargo, la IA está cambiando la manera de diseñar y producir, tanto para bien como para mal. Además, como fans del Y2K y su estética futurista, parece el tema controversial perfecto para nosotras.
Cada vez más empresas se embarcan en este innovador recurso, aunque no es tan innovador como pensamos, porque lleva muchos años en desarrollo. Algunos, como Stradivarius de Inditex o Guess, han decidido economizar sus campañas publicitarias con modelos generadas con IA; otros como Desigual prefieren ahorrar en tiempo diseñando. Sea como sea, la IA no va a irse tan fácilmente.

Se estima que un 40% de la producción de ropa, no llega a venderse. Toneladas de ropa que provienen de la contaminación en sus fábricas, y que acaban en la basura. La IA supone, en este caso, un arma imprescindible para la reducción de inventario, porque les dice qué quiere la gente, cuánto y cómo. Esta reducción de desperdicios compensa, no sólo el coste por prenda (que ha subido para evitar las pérdidas del sobrante), sino que supone una moda más ecológica y exacta, que no deja residuos innecesarios y que es consciente.
No sólo beneficia esta práctica a los vendedores, también los que buscamos la prenda perfecta haremos uso de esta herramienta para encontrar justo lo que queremos, según los criterios anteriores de búsqueda. La IA ayuda al comprador a lograr una experiencia personalizada; muchas grandes empresas como Inditex ya la han incluido en sus webs.
Pero, esta comodidad no es tan bonita como la pintan. Si volvemos a las modelos generadas por IA, vemos una nueva forma de reforzar los cánones de belleza irreales, que tanto se estilaban en los 2000 y de los que Y2k ha logrado escapar en los últimos años. Las marcas, se ahorran en modelos, fotógrafos y maquilladores, y éstos pierden su trabajo.

Además, se pone en cuestión si la Inteligencia Artificial puede acabar con la creatividad del diseñador. Por el momento, ha servido para ayudar a diseñar las colecciones, pero, ¿acaso no le quita la creatividad a la moda? El diseñador, precisamente imagina, crea y presenta sus prendas con su marca personal.
Por tanto, ¿es realmente justo que las marcas se lucren si eliminan a trabajadores de diseño y marketing, serán sus precios inferiores? Tal vez, nos equivoquemos y la IA quede como un «co-diseñador» que asegure la mejor experiencia de compra y colabore en nuestra misión por una moda más sostenible; pero sea positivo o negativo, el futuro de la moda está aquí, y está al alcance de tu mano.

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