En un panorama de moda saturado de temporadas fugaces y producción en masa, SVIOR se abre paso con una identidad propia y un ritmo pausado. Detrás de la marca está Mariia Mazo, fundadora y diseñadora, recordando que la delicadeza, la intención y la responsabilidad siguen teniendo espacio.
¿Cómo surge SVIOR?
La marca surge un poco… Soy solo yo, ¿vale? La empecé porque las cosas que veía en las tiendas no me encajaban al 100%, ¿no? Yo soy de una ciudad nórdica y creo que me faltaba un mix: algo nórdico con algún detalle especial. Mi colección ahora tiene bastante encaje y creo que ese es el toque bastante español, un poco baby. Todas las prendas tienen un diseño bastante versátil y quiero que te las puedas poner durante el día, en tu trabajo, en la oficina o después para salir. Me gusta que una prenda sirva para muchos looks y para muchas ocasiones. Ese es un poco el vibe.
¿Cómo definirías vuestra estética en tres palabras?
Uf, ¿en tres? Se me queda un poco corto. Pero bueno, yo creo que somos minimalistas. Siempre tenemos prendas versátiles y con detalle. Siempre intentamos incluir algún detalle.
¿Cuál crees que es el valor fundamental que SVIOR tiene frente a otras marcas emergentes?
Siempre incluimos algún detalle. Entonces yo creo que lo que nos diferencia del resto de las marcas es que sacamos prendas muy especiales, muy individuales, que ojalá que no puedas encontrar en otros sitios, que obviamente es difícil, pero intentamos que sea una prenda única y además otra cosa es que como somos marca pequeña, no tenemos como suministro de telas infinito y entonces cada colección es muy acotada, es muy pequeña. Entonces, si tú compras algo, puede ser que esto se acabe ya en nada y ya vas a tener una prenda súper única que no va a tener nadie más.
¿Siempre te gustó la moda? ¿Tenías claro que querías dedicarte a esto?
No, no lo tenía nada claro. Yo estudié finanzas. Toda mi vida me dediqué un poco a lo más matemáticas y tal. Pero la idea surgió y pensé: “Si no lo pruebo ahora, ¿cuándo?”. Y la vida es una y hay que probar.
¿Cuánto llevas con la marca?
Con la idea bastante, pero lanzamos la página web el julio pasado. Entonces yo diría que un año y medio oficialmente. También plantamos árboles por cada envío: por cada prenda que pedís en la web, plantamos un árbol para compensar un poco las emisiones de CO₂. No me gusta contribuir más a lo que ya pasa en el planeta; intentamos mantenerlo como está o incluso mejorarlo. Y promovemos la producción local. Todo está hecho a mano en Madrid. Me gustaría expandir un poco, pero siempre manteniendo todo en España, ayudando a la producción local, a los puestos de trabajo, a la gente de aquí.
¿Los diseños los haces tú?
Sí, sí. Yo tengo talleres que me ayudan porque vengo con mis ideas locas y me dicen: “A ver, esto es imposible”, y me guían. Pero sí, todos los diseños son míos. Destacaría el Calypso Top, que es una estrella. Es como súper especial, no sé ni cómo me surgió la idea, porque yo veo por Pinterest cositas y las mezclo. Digo “a ver, esto aquí, esto aquí, esto aquí”. Y también destacaría los Pantalones Melancholy, que tienen encaje por abajo. Es un vibe quizá más de Berlín, no tan madrileño, aunque me encanta Madrid y me encanta promover.
¿Qué prenda crees que ha sido la más complicada para sacar adelante?
Bueno, la prenda que es más complicada para hacer, yo creo que es el Calypso Top. Simplemente, bueno, ahora no me parece tan complicado, pero al principio sí que cuando le añadimos detalles y botones y todo, pues sí, se quedaba algo complejo, comparando con el resto de las prendas.
¿Cuánto tiempo te puede llevar hacer un top?
Uf… A ver, yo no los hago todos. Yo hago algunas cositas, como poner los ojales en los que los llevan. Pero el taller hace el resto. Un top serían unas cinco horas. Yo no puedo hacerlo porque no me da la vida; por eso tengo talleres. Me gustaría también delegar más e intentar involucrar a más gente en la producción para que todo el mundo se beneficie de si la marca sale bien.
¿Hay alguna tendencia que te niegues a seguir?
No estoy tan, no estamos cerradas a nada, pero sí que no queremos seguir como muchos colores, creo que se ve por la ropa, no queremos muchos contrastes y muchos colores, que aquí en España eso gusta, a la gente le mola.
¿Cuál ha sido el momento más duro desde que empezaste con la marca?
No tengo un momento así en específico porque esto siempre va un poco en olas. Entonces un día te levantas y piensas que todo va maravilloso, otro día te levantas y dices «¿qué estoy haciendo y para qué y quién lo va a comprar?», ¿no? Entonces no hay un momento, ¿vale? Pero es un poco, va y viene.
¿Y hay algún momento en el que dijiste, «vale, lo que estoy haciendo merece la pena»?
Pues un poco igual: cuando viene la gente, cuando se animan a comprar cosas, cuando le gusta el rollo y aprecian mucho lo que hacemos. Pues claro, esto inspira mucho y quieres seguir, quieres avanzar. Esos momentos, pues sí, los guardo y me acuerdo, de momento, de todos.
¿Qué feedback te ha marcado más desde que lanzaste la marca?
Para mí siempre cuando la gente me pregunta cómo empezamos, cómo empecé la marca y cuándo… Y entonces cuando me dicen «jolín, que guay, qué inspirador». Eso es lo que me hace hace más ilusión, ¿no? Porque al final me gustaría también ayudar a la gente, creo que todo el mundo tiene que hacer lo que les gusta.
¿Tienes algún ritual o momento concreto en el que te inspiras y te llegan las ideas?
Bueno, yo creo que en los momentos así como súper secret del día, cuando te tomas el primer café por la mañana, este seguro es el momento cuando quieres hacerlo todo y también por la noche, ¿no? Cuando ya también estás leyendo un libro y tal, pues te entran muchas de ideas.
¿Vas a muchos sitios para publicitar la marca?
Últimamente sí, lo estoy intentando. Creo que cuando la gente lo ve y lo prueba es distinto. Por la web es difícil saber cómo te va a quedar un pantalón. Empecé con Eito Café, que era súper chiquitito y no muy mi rollo, pero para empezar fue bien. Ahora estoy enamorada de Brutta Concept. Las chicas son las mejores. Está muy céntrico. No tenemos de momento siguientes pop-ups, pero siempre los anunciamos en Instagram.
¿Cómo animarías a alguien que suele comprar fast fashion a fijarse en SVIOR?
Es muy difícil competir. Hay marcas que venden jerseys por 20 euros y yo no les digo lo que pienso, pero la realidad es que no están hechos en España ni en Europa. Están hechos en China o Bangladesh, y no sé si con medios legales. Intento contar que SVIOR es mi marca, que todo está hecho a mano en Madrid y que si quieren apoyar la producción local, esto funciona al 100%. Yo también intento ahora comprar solo en fruterías y no en supermercados, porque al final entiendes que comprando en Zara no ayudas a nadie; creas más residuos.
¿Qué harías si alguien copia una prenda SVIOR y saca una versión low-cost? ¿Tienes protección legal?
De momento no me ha pasado. Pero siendo una marca pequeña es imposible pagar trademarks de diseños. Tengo registrado el nombre y el logo, eso sí. Pero los diseños no puedo registrarlos. Incluso las marcas grandes: Zara copia a Gucci y a todos. Añades un toque distinto y ya dices “es mío”. En moda hay que ser únicos. De momento no me han robado nada. Pero si la gente sabe que tú eres el primero, te van a apoyar.
Pero si la gente sabe que tú eres el primero, te van a apoyar.
¿Pensáis colaborar con algún influencer?
Lo estamos haciendo de vez en cuando, sí, hemos colaborado con algunos… Pero no todo sale tan bien como te gustaría. Ahora mismo me estoy enfocando más en pop-ups para dar más visibilidad a la marca, pero de forma física. Para que la gente me conozca, para que vea, para que toque la ropa, para que vea los diseños. Y con los influencers un poco más de lado, porque no siempre sale tan bien como te gustaría y no puedo seguir regalando ropa porque no… No, y la gente no lo entiende porque la gente dice “es un pantalón”. Sí, pero yo lo vendo por 120 euros y me ha costado la vida, me ha costado tres días con mucho estrés, con trabajo, con talleres, con todo.
Claro, yo te lo digo porque me imagino que Aitana Soriano, por ejemplo, se pone los Pantalones Melancholy y la gente le preguntaría de dónde son.
Sí, cien por cien, cien por cien. Ahora quiero colaborar con alguna influencer muy grande, pero es verdad que tengo amigas que hacen, por ejemplo, joyería u otras cosas, y sí que han colaborado con alguna influencer muy grande, y la verdad es que no son las más amables. El problema es que tú nunca lo sabes hasta que colaboras. Tengo casos en los que tienen mi ropa y todavía no me han hecho nada. Pero sí, creo que la colaboración con influencers es el siguiente paso. También estoy trabajando en más diseños; quiero hacer un poco todo a la vez: sacar algunos diseñitos, otra colección no porque de momento no tenemos la escala para hacerlo, pero seguramente nuevos diseños, y con esto intentaríamos captar algunos influencers para que también nos promocionen.
¿Qué papel juegan las redes sociales en SVIOR?
Para nosotras, las redes sociales es todo. Porque no tenemos tiendas físicas de momento, entonces es la plataforma donde vendemos, donde la gente viene a encontrarnos, a leer sobre nosotros y nos siguen y nos apoyan. Nos sirven para contar cosas sobre nuestra marca, sobre el rollo, la identidad y me encantan todas, sobre todo Instagram, es mi fav de siempre, porque soy un poco ya vieja. También tenemos TikTok y me encanta, pero es verdad que es algo más difícil, es un poco love-hate relationship. Pero sí, papel fundamental. Nos llamamos @svior_official.
¿Qué sueñas lograr el año que viene?
A mí me gustaría subir seguidores en Instagram, gente de verdad, la gente que sigue y que apoya y que nos deja comentarios. Gente que interactúe con la marca. Me encantaría tener esta comunidad de SVIOR. A ver, a mí me encantaría decirte tener una tienda, pero yo creo que no es realista. Pero un día… igual no el año que viene, pero igual en un par de años, pues sí, me encantaría. Y seguir creciendo.

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